En el Perú colonial, las cofradías eran grupos religiosos formados por personas laicas que veneraban a santos y realizaban obras de caridad. La Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad se originó con un grupo de Sevillanos en el siglo XVI. La primera mención de esta cofradía en Pisco se encuentra en documentos del Archivo General de las Indias del siglo XVI, que mencionan varias cofradías en la Parroquia San Clemente.
En 1653, el capitán Blas Herrera redacto un informe sobre la capellanía fundada por Juan Meza en la capilla de Nuestra Señora de la Soledad. En 1693, surgió una disputa entre las cofradías de Pisco y San Miguel por las procesiones de la Virgen de Nuestra Señora de la Soledad, que se realizaban el Viernes Santo. Don Manuel de Orozco fundó una nueva cofradía en San Miguel y solicitó al Obispo de Lima el permiso para realizar su propia procesión.
El capitán Pedro Salvador de la Rea, de la cofradía de Pisco, pidió reformar el permiso que se había otorgado para evitar la confusión entre ambas procesiones. En mayo de 1695, se promulgó un decreto que estableció que la procesión de la Virgen de Nuestra Señora de la Soledad saldría de la Parroquia principal de Pisco el Viernes Santo, regresando a las siete de la noche, antes de que comenzara la de San Miguel.
(1) Lima...”, el Arzobispo de Los Reyes [Bartolomé Lobo Guerrero], Lima, 20 Abril 1619 (AGI, Lima 301).
(2) Legajo XXVI 1653-1694 Lima Pisco
(3) manuscrito Arzobispado de Lima XLI:43 1694/1695. Autos seguidos por el capitán don pedro salvador de Larrea, mayordomo de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad (La Concordia), contra los vecinos del pueblo de San Miguel (Pisco), para que no hagan su procesión el Viernes Santo por estar este día señalado para la procesión de la cofradía demandante 32f., 6b.





